Interview with Philomene Rowe
By Carlos Infantes,Barcelona, April 13th 2008
Carlos Infantes:
Philo, Tu has tenido una trayectoria especialmente dispersa, tanto en lo geográfico como en la escala de los trabajos que has desarrollado, y también en tu aproximación teórica y profesional. Te formaste a caballo entre Francia, el Reino Unido y los Estados Unidos. Después trabajaste en Europa, América Latina, Asia, y recientemente en Qatar, donde estás diseñando con ADPI un pabellón para el Emir. Al mismo tiempo has mantenido una práctica profesional artesanal propia, renovando apartamentos parisinos. ¿Es posible mantener una actividad tan diferente como dispersa, tan extrema?
Philomene Rowe:
Yo no se lo que hago en términos intelectuales, Se lo que hago en términos profesionales, y es lo que tu dices, estoy entre la práctica artesanal, la de un arquitecto-inventor, y también en la posición de alguien que trabaja para grandes empresas en grandes proyectos, que es otro trabajo. Tienen el mismo nombre, arquitecto, pero es otro trabajo completamente diferente.
Supongo que se necesitan dos actitudes bien distintas para desarrollar una práctica corporativa y global frente a otra artesanal y local. ¿No te parece complicado mantener esta doble aproximación?
Si, pero no me cuesta trabajo porque soy Géminis y tengo múltiples personalidades. Es algo muy fácil para mi.
¿No crees que tarde o temprano debes dejar de saltar de una a otra, o crees que son aproximaciones complementarias que se necesitan mutuamente en tu forma de ver la arquitectura?
No son complementarias, son dos trabajos diferentes y hasta ahora he podido hacer los dos, pero creo que ahora tengo que concentrarme más en una de las prácticas. Creo que puedo desarrollarme más en los grandes proyectos que tu llamas “coorporate” porque lo que hago como artesana tiene poca relevancia, no cambia nada en términos de símbolos e imagen, o modos de vida, o no se que…, y ahora no me interesa tanto.
Pero ahora que trabajas con una de las grandes firmas francesas, y en especial para uno de los clientes más ricos del mundo, generando una pieza de joyería, de puro lujo, ¿no te parece que tal vez hayas pasado al lado opuesto de algunos de tus preocupaciones de no hace tanto tiempo, que era la sostenibilidad? ¿No te parece que hay una insalvable distancia entre el mundo del lujo y los principios de una práctica más responsable, o crees que tal vez forman parte de una misma situación coyuntural?
Pero el mundo de la sostenibilidad no me ha ofrecido trabajos o misiones que me interesaran. Al final tienes que ir donde haya personas que estén interesadas en tu trabajo, y esas personas han estado en el mundo corporativo. Yo creo que son dos cosas completamente diferentes, los objetivos no son los mismos, los medios no son los mismos, y el trabajo en sí es muy diferente. Puedo desarrollar una idea o dos sobre la base de mis estudios en sostenibilidad, pero la mayor parte del trabajo que hago está centrado en cuestiones mucho más pragmáticas, y creo que la sostenibilidad está empezando, pero aún no es práctica común. Tal vez en unos años, pero por ahora es solo un concepto, una idea, es algo que las personas quieren poder llegar a hacer, pero sus datos son aún difusos. Necesitamos aún diez años para estar seguros de los que hacemos. Es más una dirección que un hecho.
Recientemente estamos sufriendo todos la llamada de oriente próximo. Rem Koolhaas reclamaba recientemente en un articulo dedicado a la fiebre del golfo pérsico asumir la oportunidad de aproximarse de nuevo a pensar la arquitectura y la ciudad sin referentes ni complejos. ¿Por qué crees que los emires estarían interesados en financiar este laboratorio de ideas, y como piensas que toda esta producción febril puede llegar a afectar la arquitectura aquí donde las inercias son mucho más férreas?
Creo que hay dos cuestiones aquí, por un lado la ambición personal y política, y por otro lado el problema de sostenibilidad del proceso, porque allí los proyectos son terriblemente insostenibles, pero cuando tu país no ofrece oportunidades para hacer cosas, entonces tienes que ir a estos países. Tienes que ir, por que creo que la arquitectura tienes que experimentarla, y si no experimentas no puedes saber. En el Golfo hay muchos arquitectos experimentando, haciendo cosas que no podrían hacer en sus países. Creo que es bueno.
¿Hasta que punto pueden estos proyectos afectar los procesos de diseño y producción de la arquitectura en los próximos años?
Creo que el resultado no tendrá necesariamente un efecto directo, pero creo que puede ayudar a construir una idea para los jóvenes arquitectos de que hay muchas formas de aproximarse a la arquitectura. En los años 80 y 90 la arquitectura tenía un gran componente social, pero es bueno pensar que también es un acto de creación, un acto único. Es bueno mirar a otro lado antes de volver sobre las convicciones previas. Estamos en una época donde la arquitectura ha adquirido una actitud muy instintiva, más poética, menos científica.
¿Se puede decir pues que estamos ante la punta de un iceberg de una nueva forma de hacer arquitectura?
Si, creo en una práctica de la arquitectura diversificada, y cuando empecé creía que solo había una forma de hacer arquitectura. Hoy creo que hay 20 formas diferentes. Tiene que ver con el mundo de la comunicación global. No es que piense que sea mejor, es simplemente así. Como arquitecta artesanal no me siento parte del mundo, me siento como una persona que vive en su barrio, como si tuviese una tienda de flores, pero no me siento participar del debate general. Me siento excluida de mundo.
Ha pasado una década desde que empezamos a sacar la cabeza con aquel Europan en Oporto. Si miras para atrás y recuerdas tus objetivos y esperanzas, ¿te reconoces en el momento actual en tu posición frente a la arquitectura?
Nunca he tenido en mi vida planes. La evolución de lo que pienso sobre mi trabajo ha sido el resultado de mi experiencia personal en relación con las transformaciones en mi país y el mundo. Si estoy pensando en cambiar mi planteamiento profesional es porque todo ha cambiado.
¿Y como crees que va a seguir cambiando? Dentro de otra década, ¿dónde crees que estarás posicionada y como crees que el entorno habrá evolucionado a nivel profesional?
No puedo pensar a 10 años vista. No tengo la estructura mental para ello. Creo que vamos hacia una complejización extrema en todos los ámbitos de la arquitectura, a nivel regulador, contractual, de procesos de ejecución, pero también de la percepción de la obra arquitectónica por parte de la sociedad, como una parte fundamental de la cultura. Es algo bueno, pero el trabajo será más complejo. Nosotros tenemos una aproximación romántica en Francia, y eso no nos favorece en estos momentos. Por mi parte, es posible que pronto intente la posición de representante del cliente, como un actor que decide dirigir en lugar de actuar.
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